¡ Hola !

Espero que se encuentren de lo mejor.

Quiero compartir con ustedes una de las preguntas que más escucho por ahí entre lxs lectores. Y lo que más me sorprende es la frustración que trae consigo: ¿Por qué no estoy leyendo tanto?

Como si fuera una completa catástrofe no leer mucho. Y de alguna forma hacerlo te garantizara un espacio en el paraíso literario. Pero como ya se imaginaran, discrepo indiscutiblemente.

Existen muchas razones por las cuales a veces no se sigue el ritmo de lectura al que estamos acostumbradxs y lo cierto es que no pasa nada, pero para llegar a entender que No pasa nada, que es completamente normal y que está bien,  pasamos por un sinfín de sentimientos que ni más que menos nos hunden.

Recuerdo que cuando entre a la universidad mi tiempo dedicado a la lectura se vio afectado pese a mis intentos de seguir mi ritmo habitual. Y me dolió. Me dolió porque me encantaba pasar los días leyendo, pero era algo que estaba cambiando, que ya había cambiado, y me dolía tener que enfrentar la realidad y aceptarlo. Y aunque en mis carreras tengo que leer mucho y me gusta, no podía apagar esa vocecilla interior que gritaba -¡Es que no es lo mismo!

Y ciertamente no lo es. No es lo mismo y no tiene porque serlo.

Estamos acostumbradxs a hacer algo de cierta forma y cuando lo tenemos que modificar nos cuesta trabajo adaptarnos, en ocasiones mucho trabajo.

Todo cambia, nosotres cambiamos, las cosas a nuestro alrededor cambian, dan giros, se van por desviaciones imprevistas, y por lo general nada regresa a ser como una vez fue, y eso está bien.

Realmente cada cosa que cambia en nuestras vidas es importante.

Está bien que no estés leyendo como leías, porque estoy segura de que tu tiempo lo está ocupando una actividad que te va a enseñar mucho, quizá en este momento, quizá en un futuro, pero no esta por demás. ( Esto me lo dije mil veces antes de creérmelo… Okay okay, aún me lo sigo diciendo)

Creo que lo que desgasta demasiado es la constante interrogante dando vueltas en nuestra cabeza, probablemente reprochándonos y provocando que dejemos de enfocarnos en disfrutar de la nueva etapa que se abre ante nosotros dejando atrás aquello que hicimos y nos aferramos tanto a la idea de un pasado que nos privamos de la oportunidad de vivir un ahora. Y si, suena a cliché, pero no deja de ser cierto.

Dirigimos nuestras energías en tratar de cambiarlo, de evitarlo, de negarlo, en lugar de afrontar, aceptar y vivir el cambio.

Las etapas por las que los seres humanos pasamos son maravillosas. Y no, no todo se tiene que quedar tal como esta, porque aparte de ser imposible, que aburrido sería.

Aquí te dejo un par de cosillas que me ayudan a mí y quizá te ayuden a ti.


Muchas gracias por leer una vez más mis delirios.


Les mando un abrazo psicológico y literario enorme.


Espero que les haya gustado. ¡¡Nos vemos pronto para seguir compartiendo el enorme, y hermoso amor que sentimos por los libros!!


Te invito a que me sigas en mis redes sociales. Me ayudaría muchísimo 🙂 Gracias

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